En Apurímac le dicen fonda a esos huequitos donde comes menú casero y barato, de los que te atienden con cariño y te sirven como si fueras de la familia. Suelen ser locales pequeños, sin mucha pose, pero con sazón de la buena. Sales llenísimo y feliz, pensando que cenar ya es opcional.
"Me metí a la fonda de la esquina y por diez soles me dieron sopa, segundo y refresco. El ají de gallina estaba bravazo, causa, salí rodando."