Verbo bien santiagueño para cuando alguien te insiste, te taladra la cabeza o te rompe un poco las bolas con lo mismo hasta que cedés o explotás. Es como martillar con una idea, dale que dale, sin soltar. Se usa mucho para pedidos, favores o reclamos. Pesado, sí, pero efectivo a veces.
"Che, no me machés más con lo de la moto, culiau, ya te dije que hoy no. Andá a joder a otro que estoy hasta las manos."