Os voy a contar un cuento, que es un cuento donde no se sabe lo que va a pasar hasta que pasa. Y va a empezar de una forma clásica.

Hoy empieza el cuento diciendo: Érase una vez una bella tarde de primavera, en la que los rayos de sol iluminaban con belleza las copas de los árboles, y la luz atravesaba estas copas de los árboles, penetrando el bosque.

Dentro de este bosque había un montón de flores, flores de todos los colores, unas violeta, unas amarillas y otras que cambiaban de color según la persona que las miraba. Y en ese lugar pasaba una cosa muy especial, y es que era el lugar de reunión de los Magikitos.

Cada tarde los Magikitos se reunían en esta zona del bosque para charlar entre ellos y compartir lo que habían aprendido ese día en sus viajes a las casas humanas. Uno de los Magikitos, que se llamaba Hermenegildo, el danzante de los recuerdos olvidados, contaba que había estado en una casa donde alguien había cocinado una receta increíble y había logrado robar un poquito de esta receta y probarla.

Dice que había comido un pedacito de pan horneado por el panadero del pueblo, que tenía encima un trozo de queso supersabroso, con un poquito de mermelada de arándanos maduros. Y cuenta don Hermenegildo que se quedó fascinado por la explosión de sabores que había descubierto aquel día en aquel hogar.

Por otro lado, apareció también en esta reunión Flotarín Colorado, el colector de trapos viejos. Y este es un Magikito al que le encanta coleccionar trozos de telas viejas para hacer la vestimenta, tanto la suya como la de todos sus colegas. Y nos cuenta que había robado un par de calcetines y un par de calzoncillos con un estampado flipante. Comenta que en el estampado aparecía una trompeta, un saxofón y un tambor.

Y comenta este Magikito que justo ahora, cuando termine la reunión, se va a poner a recortar los trapos, a coserlos y a fabricar sus ropas. Y así es como los Magikitos pasan su día. Visitan un poco los pueblos, visitan los hogares y luego comparten lo que aprenden y lo que descubren.

Es una forma de vivir muy tranquila y muy divertida porque, según ellos, los humanos son una fuente inimaginable e infinita de sorpresas. ¿Qué será lo que descubrirán mañana? No lo sabemos, pero lo sabremos.

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