Se dice cuando alguien anda atrás de otra persona con insistencia, como persiguiéndola o buscándole charla todo el tiempo, casi sin dejarla respirar. Suele usarse mucho en plan amoroso o de levante, y tiene ese tono de burla de barrio: el típico que no capta una indirecta y sigue, dale que dale.

"Che, el Facu está llamando la mococha a la Juana hace semanas, le manda mensajes hasta a la siesta y no afloja ni con 40 grados a la sombra."

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