Se dice cuando alguien tiene pinta, actitud o “presencia” de gaucho, como de tipo curtido y del campo, aunque capaz sea más de ciudad que de monte. Va por la imagen: botas, poncho, sombrero, hablar golpeado y esa seguridad de andar a caballo sin despeinarse. No siempre es literal, a veces es medio en chiste.
"Mirá al Juancho con el poncho y las botas nuevas, se cree Gardel. Hoy cayó a la peña y ya anda con chapa de gaucho, listo pa' zapatear hasta tarde."