En Santiago del Estero, vidriar es quedarse mirando algo fijo, con la vista clavada y la cabeza en Narnia, como embobado o medio hipnotizado. Se lo tirás a alguien cuando está colgado, sin reaccionar, ya sea mirando la tele, el celu o cualquier pavada. Suena re de casa, bien de reto cariñoso.
"Dejá de vidriar el celu, che, que te hablo hace rato. Vení a darme una mano con las bolsas antes de que se largue a llover y nos empapemos."