Se usa cuando alguien decide cerrar su negocio pequeño, tiendita o proyecto porque ya no da para más, ya sea por deudas, falta de clientes o puro cansancio. Es como rendirse con el local y pasar la estafeta. Suena medio triste, pero también es alivio de ya no seguir sufriendo con el changarro.

"No manches, con la renta por las nubes y los proveedores encima, mi tío mejor entregó el changarrito y ahora anda de godín en una oficina bien fresona."

¿Te gusta nuestro diccionario?

Además de rebuscar expresiones cañoneras, también contamos chistesitos.

Échale un ojo, si no te ríes en 10 segundos, te hacemos un descuento.

Tu cesta: 0,00 € (0 productos)
Imagen del producto

Tu Carrito de Magia

Tu carrito está vacío. ¡Adopta un Magikito!