Se dice cuando alguien se anima de golpe y se lanza a hacer algo sin pensárselo mucho, con arte y desparpajo. En Andalucía se oye muchísimo para cantar o tocar flamenco: arrancarse por bulerías, por sevillanas, por lo que pille. Vamos, que te vienes arriba y te marcas el numerito, para bien.
En Venezuela se usa para decir que te vas de un sitio rápido porque la cosa se puso rara, incómoda o medio peligrosa. Es como ver que se viene el problemón y decir mejor me arranco antes de que me salpique el drama. Suena muy dramático, pero la verdad es que a veces es la mejor decisión.
En Biobío se dice cuando alguien se va rápido, casi escapando, de un lugar o de una situación. Puede ser para zafar de la pega, arrancarse a un carrete, o simplemente desaparecer antes de que te encaleten más cosas. No siempre es cobardía, a veces es puro instinto de supervivencia y hay que admitir que es bien útil.
En Hidalgo, arrancarse no es solo prender la troca, también es animarse a hacer algo loco, valiente o que normalmente te daría pena. Es ese momento en que dices ya estuvo y te lanzas al ruedo, aunque traigas los nervios hechos nudo. Y la neta, cuando alguien se arranca bien, hasta dan ganas de aplaudirle.
En Santiago del Estero se usa arrancarse para decir que alguien se va volando de un lugar, medio a las apuradas y sin muchas explicaciones. Es como rajar o disparar, pero con tonada santiagueña y cara de yo no fui. Suele pasar cuando la cosa se pone densa, incómoda o ya no pinta seguir aguantando el ambiente.
En Lara se usa para decir que te animas de golpe y te lanzas a hacer algo, casi siempre salir a rumbear o arrancar un plan sin pensarlo mucho. Es ese momento en que estabas modo sofá y, pum, te prendes y te vas. Suena impulsivo, alegre y bien de calle.
En Coahuila se usa para decir que alguien se anima de golpe y se avienta a hacer algo sin pensarlo demasiado. Puede ser empezar la fiesta, ponerse a cantar, armar un plan o hasta salirse con una idea medio impulsiva. Va con ese mood de “ya estuvo, vámonos recio”. Y sí, a veces sale chido y a veces da pena ajena.
En Andalucía se usa para cuando alguien se viene arriba de golpe y se lanza a hacer algo con mucha pasión. Puede ser cantar por flamenco, marcarse un baile, soltar un discurso o decir una locura que nadie esperaba. Es como pasar de estar tranquilo a modo espectáculo total, y la verdad es que tiene mucho arte.