Se dice cuando estás con el ánimo por los suelos, medio tristón o sin ganas de nada, normalmente por algo puntual. Vamos, que te ha dado el bajón y se te nota en la cara. No es algo exclusivo de La Rioja, se usa en un montón de sitios, pero en cualquier bar te lo sueltan sin problema.
Estar triste o apagado, como si las nubes se hubieran plantado sobre tu ánimo y no te dejaran despegar.