Se dice cuando te hacés el boludo a propósito, como que no entendés nada, para esquivar una responsabilidad o zafar de un quilombo. Es la típica jugada de mirar al techo, silbar bajito y esperar que el problema le caiga a otro. Muy porteño y bastante efectivo, hasta que te pescan.
Expresión muy usada para cuando alguien se hace el distraído, el tonto o el que no entiende nada para evitar quilombos o responsabilidades. Es como decir que te corrés del bardo mirando para otro lado, aunque en realidad sabés perfectamente lo que pasa. Y hay que admitir que a veces es un arte hacerse el sota.