Se dice de alguien súper pana, sociable y con labia, de esos que caen bien en dos minutos y se hacen amigos hasta del perro del vecino. La comparación con el turpial va por lo alegre y escandaloso que es, siempre cantando y llamando la atención. Vamos, que el tipo es puro buen vibe.
"Ese chamo es más enrollado que un turpial, llegó a la rumba y en cinco minutos ya estaba echando cuentos con todo el mundo y hasta le invitaron una birra."