Cuando no tienes ni un sol en el bolsillo, estás tan pelado que hasta las arañas hicieron su nido.
En Perú se dice cuando estás sin plata, pero sin nada de nada, con el bolsillo en modo desierto. Sirve para explicar que andas ajustado, que no te alcanza ni para el pasaje o que estás sobreviviendo a punta de sánguche y fe. Es bien de calle y se usa un montón entre patas.
Se dice cuando estás recontra sin plata, pero en plan cotidiano, no en modo tragedia. Es estar pelado, sin un sol, mirando la billetera y escuchando eco. En Arequipa y en Perú en general se usa un montón para cortar planes, pedir fiado o admitir que hoy toca caminar. Duele, pero da risa.
Expresión bien peruana para decir que estás sin un sol, con el bolsillo seco y la billetera haciendo eco. Es como estar en la quiebra pero en versión callejera y con más drama. Se usa cuando no te alcanza ni para el combi, y aun así te tientan los antojitos. Y hay que admitir que suena hasta tierno.
En Perú se dice cuando estás misio, o sea, sin plata, misiazo y contando monedas para el pasaje. Sirve para avisar que andas corto de dinero o para bajarte de un plan sin quedar mal. Es bien de calle y suena más real que decir estoy sin un centavo, que parece de novela.
En Lima se dice estar misio cuando estás sin un sol, con la billetera más vacía que estadio en pandemia y la cuenta bancaria llorando. Es la forma criolla de admitir que no hay plata ni para el pasaje, pero igual uno se ríe para no llorar, porque la miseria compartida sabe menos fea.
Se dice cuando estás sin un sol, sin plata, en modo pobreza total. Es ese momento en que abres la billetera y no hay ni para el pasaje, y te toca hacer planes baratos o inventarte una excusa. Muy de la calle en Perú, y suele ir con humor, aunque duela un poquito.
Expresión muy usada para decir que estás sin un mango, sin un sol en el bolsillo y contando las monedas como si fueran tesoro inca. Es estar más pobre que una rata, pero con resignación y un poco de humor, porque igual uno sueña con que aparezca plata mágica por ahí. Y hay que admitir que suena hasta tierno.
Se dice cuando estás sin un mango, recontra ajustado y sin plata ni para el pasaje. Vamos, más pelado que cuy y con la billetera haciendo eco. Se usa mucho entre patas para bajarle drama a la miseria y avisar que hoy toca plan barato o quedarse en casa.