Se usa para decir que algo está riquísimo, tan bueno que te dan ganas de chuparte los dedos y repetir plato sin pensarlo. Se aplica sobre todo a comida, pero también a tragos o postres que están brutales. Si no te deja medio babeando y feliz, entonces no está de rechupete, así de simple.
Se dice cuando algo está buenísimo o sale redondo, sobre todo comida, pero también un plan, una fiesta o lo que sea. Es como decir que está para chuparse los dedos, de lo rico o lo bien hecho que quedó. Suena bastante castizo y un pelín viejuno, pero sigue teniendo su encanto.
Se dice cuando algo está buenísimo, tan rico o tan bien hecho que te dan ganas de chuparte los dedos. Se usa sobre todo para comida, pero también vale para un plan, una fiesta o cualquier cosa que salió redonda. Suena bastante castizo, pero en Argentina también se entiende sin drama.