Cuando algo está muy bueno o es estupendo, como el tereré fresco en un día de calor infernal.
Cuando algo está increíblemente bueno, sabroso o genial. Vamos, que te deja con ganas de repetir.
Se usa para decir que algo está buenísimo, ya sea una comida o una situación. Es como decir que es lo más top del universo.
Se dice cuando algo está riquísimo, de esos sabores que te hacen cerrar los ojos y decir “uff”. Vale para comida, bebida o cualquier cosa que salga redonda. Es bastante común en España y también se entiende en Argentina, aunque suena medio castizo. En Corrientes queda simpática si la tirás en sobremesa con confianza.
Se dice cuando algo está buenísimo o sale redondo, como para chuparse los dedos. Vale para comida, pero también para un plan, una fiesta o cualquier cosa que te deje con cara de felicidad. Suena un poco clásico, pero justo por eso tiene encanto y queda bien para echar flores sin pasarte de intenso.
Se dice cuando algo está buenísimo o genial, como para chuparse los dedos. Nació muy pegado a la comida, pero se usa igual para un plan, un sitio o hasta un día redondo. Es de esas frases que suenan a casa y a abuela orgullosa. Y sí, da hambre solo de oírla.
Se usa para decir que algo está tan rico que hasta quieres chuparte los dedos, o que está increíblemente bueno en general. Aplica para comida, bebida o hasta para un plan que salió perfecto. Es muy de abuela orgullosa, pero también lo usamos entre compas cuando algo nos sorprende de lo bueno que está, y la neta suena bien sabroso.