Se dice de alguien descarado, caradura y bien aprovechado, de esos que llegan, se instalan y viven del esfuerzo ajeno como si fuera su derecho. No aporta nada, pero exige como rey. En Norte de Santander suena fuerte y bien directo, así que úsalo con confianza solo si hay confianza, porque pica.
"Parce, el man cayó sin avisar, se tragó la comida, se tiró en el sofá y ni lavó un plato. Está hecho un conchudo, qué pena con la visita."