Se dice cuando estás enguayabado, o sea, con guayabo de la noche anterior, pero no del todo destruido. Te duele la cabeza, andas lento y con la boca seca, pero todavía te queda chispa para salir, comer algo grasoso o hasta seguir la rumba si te pican. Peligrosa, pero real.
"Anoche fue puro perreo y aguardiente, y hoy estoy medio enguayabado, pero igual caigo a la esquina por unos amarillitos y a ver si revive el cuerpo."