En Norte de Santander se usa para decir que algo está brutal, buenísimo o impresionante, de esos planes, cosas o personas que se salen de lo normal. Es un elogio bien colombiano, con sabor a frontera, y suena a que quedaste encantado. Si lo dices con ganas, ya dejaste claro que eso está a otro nivel.
"¿Ya viste la moto nueva del parcero? Está la berraquera, hasta el vigilante la miró dos veces y yo quedé antojado de una."