En Norte de Santander se usa cuando a alguien le da un arranque raro y se pone intenso o desatado de golpe. Puede ser una salida de genio, una locura momentánea o una reacción inesperada que deja a todos mirando. No siempre es malo, pero sí es de esas cosas que te sacan un: ¿y a este qué le pasó?
"En la reunión, el parcero echó un ramalazo y se paró a cantar vallenato con el control del televisor de micrófono. Todos quedamos fríos y la jefa ni pestañeó."