Se usa para decir que alguien está lejísimos, en un lugar re incómodo de llegar, casi en el fin del mundo. Es como decir que está tan a trasmano que ni vale la pena ir. Muy típica del habla argentina, y la verdad es que suena tan ridícula que da hasta gusto usarla cuando alguien se va a la mierda.
Frase bien mendocina para decir que algo o alguien está lejísimos, en la otra punta del mundo, o totalmente fuera de lugar. Sirve tanto para distancia física como para alguien que está colgado y no se entera de nada. Es una forma muy gráfica y un poco exagerada, pero por eso mismo tiene tanta gracia.