Se usa para decir que alguien está totalmente enredado, confundido o hecho un lío, como si la cabeza diera vueltas en forma de ocho. Puede ser por tragos, por problemas amorosos o por no entender ni papa de lo que pasa. Es muy de cuando la situación se complica sola y uno ya no sabe ni por dónde empezar.
Se dice cuando alguien se lía al moverse y va haciendo eses, como si no supiera ni dónde tiene los pies. Puede ser por ir con prisas, por estar nervioso o por llevar unas copas de más. Vamos, que en vez de caminar recto, parece que está dibujando un 8 por el suelo.
Se dice cuando alguien se las ingenia a lo bestia para zafar de un quilombo o acomodar una situación complicada sin que explote todo. Es como hacer malabares con lo que tenés a mano, improvisando y chamuyando si hace falta. En Buenos Aires se usa mucho para hablar de laburo, trámites o excusas medio creativas.