Se usa para hablar de alguien muy trabajador, que siempre anda buscando chamba y no le saca a la talacha. No es solo que tenga trabajo, es que le echa ganas, se rifa en lo que hace y casi nunca se raja. Suena muy de barrio y muy mexicano, y hay que admitir que tiene su encanto.
Se le dice a la persona bien trabajadora, la que no se hace la loca y le mete ganas a la chamba todos los días. Es alguien cumplidor, rendidor y de los que se ensucian las manos sin quejarse. En la selva suena todavía más real, porque con ese calor, chambeador es casi un superpoder.
Se le dice a alguien bien trabajador, de los que no le sacan y siempre andan en la chamba. Es el que le echa ganas, cumple y hasta se avienta horas extra sin andar chillando. En Sonora suena a halago, como decir que es de confianza y bien jalador. Y sí, a veces hasta da envidia.
Se le dice a la persona bien trabajadora, de las que no le sacan la vuelta a la chamba y siempre andan echándole ganas. Puede ser halago o medio carrilla si se la vive en el jale y nunca se da un respiro. En Michoacán suena bien natural, sobre todo hablando de taller, campo o negocio.