Expresión muy vulgar que se usa cuando algo salió fatal, se arruinó por completo o fue un fracaso total.
Se dice cuando algo se fue al carajo, salió mal o se arruinó por completo, a veces después de echarle ganas y aun así no pegar una. Es vulgar y muy mexicana, así que úsala con confianza solo con compas o en ambiente relajado. Duele, pero hay que admitir que suena contundente.
Se dice cuando algo se fue al carajo, salió mal o ya no tiene arreglo. También puede sonar a resignación tipo “ni modo”, pero en versión bien grosera y directa. Sirve para planes arruinados, cosas que se descompusieron o cuando la suerte te escupe en la cara. Y sí, es vulgar, pero bien expresiva.
Se dice cuando algo sale fatal, se arruina o se va directo al carajo. Puede ser porque alguien la regó, porque hubo mala suerte o porque el plan era una trampa desde el inicio. Es vulgar, sí, pero súper común en México para rematar un desastre con humor negro. Y a veces hasta alivia decirlo.
Se dice cuando algo se fue al carajo, salió mal o se arruinó por completo. Es vulgar y bastante directa, como un “ya valió” pero con esteroides. Sirve para planes, trabajos, relaciones o lo que sea que se descompuso sin remedio. A veces se suelta con humor resignado, cuando ya no queda más que aceptar el desastre.
Se dice cuando algo se fue al carajo, salió mal o terminó en desastre, ya sea un plan, una relación o hasta el celular que se te cayó. Es vulgar, sí, pero en México se usa un montón para rematar la idea de que ya no hay arreglo. Duele, pero a veces hasta da risa.
Se dice cuando algo se fue al carajo, salió mal o quedó hecho un desastre. Suele usarse cuando ya no hay arreglo o cuando todo el plan se vino abajo de golpe, aunque tú jurabas que lo tenías controlado. Es vulgar, sí, pero también súper común en la calle cuando toca resignarse.
Se dice cuando algo se fue al carajo y ya no hay cómo salvarlo. Es como admitir que todo salió mal, se arruinó feo o se perdió la oportunidad, y punto. Suena vulgar, sí, pero en El Salvador se usa un montón entre confianza, sobre todo para quejarse o soltar la frustración sin filtro.
Se dice cuando algo se fue al carajo, salió malísimo o fracasó de forma total. Es vulgar y bien mexicana, así que úsala con confianza solo con compas o en ambientes relajados. También se suelta cuando un plan se arruina en un segundo, tipo que ya no hay arreglo y toca aceptar la tragedia.