Interjección bien cusqueña para soltar cuando algo te sorprende, te asusta un poco o te deja impresionado. Es como un ¡ala! o un ¡guau!, pero con sabor andino. Sirve para un susto, un frío que cala o cuando ves algo enorme y dices: ya fue, esto no es normal.
Interjección bien iquiteña para soltar cuando algo te sorprende, te asusta o te deja helado, literal o figurado. Vale para ver un bicho enorme, una locura en la calle o sentir ese frío raro que a veces cae en la selva. Es de esas palabras comodín que salen solas y le ponen sabor a la reacción.
Expresión bien puneña para soltar cuando algo te sorprende, te impresiona o te deja medio helado, ya sea por bueno o por raro. Es como decir ay caramba pero con poncho, altura y viento helado en la cara. Suena a queja, pero también a chisme sabroso, y hay que admitir que tiene bastante encanto.