En Iquitos se usa para decir que alguien está metido de lleno en un chisme bien sabroso, parte del bochinche y no solo mirando desde la esquina. Es como estar servido en la mesa del chisme, con cuchillo y tenedor listos. Suena inocente, pero a veces quema más que ají de cocona, así que ojo dónde te metes.
Se usa para decir que alguien está metido de lleno en un chisme, un lío o una movida complicada, normalmente sabiendo todos los detalles y participando en el salseo. No es solo que se entere, es que forma parte del asunto y si salpica, le salpica también. Y hay que admitir que tiene su gracia cuando no te toca a ti.
En Puerto Rico se usa para decir que alguien está totalmente despistado, como en su propio mundo, sin enterarse de lo que pasa a su alrededor. Es esa persona que mira al infinito mientras todos hablan de algo importante. No es insulto grave, pero sí un vacilón suave para señalar que alguien está bien perdido.