En Iquitos se le dice a alguien que tiene harto corazón cuando es bien valiente y se manda sin arrugar, con ganas y actitud, aunque dé miedo o parezca una locura. También vale para quien aguanta y no se rinde fácil. Es un halago bien de calle, de esos que te suben el ánimo al toque.
"El pata se metió al aguajal de noche por su perro y ni tembló. Ese man tiene harto corazón, causa, yo ya me hubiera quedado en la casa."