En Iquitos se le dice chacalón al pata que siempre está listo para la jarana, el que nunca se pierde una fiesta y cae donde haya chela, música y desmadre. Es el típico amigo que arma el tono hasta con un parlante chiquito y dos vecinos aburridos. Y hay que admitir que a veces salva la noche.
Apodo bien de barrio para el pata que siempre anda en la calle buscando lo más fácil, medio desordenado, achorado y con pinta de que la fiesta es su religión. Suele ser el típico causa que todos conocen en la zona, medio bandido pero carismático, y que vive como si nunca fuera lunes. Y hay que admitir que tiene su encanto.