En Arequipa se dice cuando alguien habla por hablar, mete floro y llena el aire de palabras, pero al final no dice nada concreto ni aporta mucho. Es como estar en pura cháchara, dando vueltas y vueltas. Sirve para pinchar al que se cree cuentero, pero no aterriza ni una idea.
"Juan se sentó en la esquina y se puso a hablar pucha de su “negociazo” en el mercado, pero puro floro, no soltó ni un dato y todos quedamos mirando."