En Trujillo se dice hablar casaca cuando alguien habla y habla pero no dice nada importante, puro floro y promesas al aire. Es como llenar el ambiente de palabras huecas solo para impresionar o marear a la gente. Suele usarse para políticos, vendedores pesados o colegas que chamullan demasiado, y la verdad es que a veces cansa.
En Cusco decir que alguien habla casaca es llamarlo chamullero total, de esos que sueltan historias infladas, promesas que nunca cumplen y cuentos que ni Marvel se atrevería a filmar. No siempre es con mala intención, a veces es solo por figureti. Básicamente es hablar por hablar, adornando todo para quedar como el más bacán del barrio.