Se dice cuando alguien anda con cara de pocos amigos, irritable y con la paciencia en cero, como listo para soltar un cocacho a la mínima. Vamos, que está de malas pulgas y cualquier comentario lo prende. En Arequipa suena bien callejero y medio amenazante, pero suele ir en broma.
"No le digas nada a Marcos, pe, hoy está en modo cocacho desde temprano y a la primera te mete tu cocachito por sapo."