Frase bien argentina para sacarte de encima a alguien que está pesado, chamuyando o rompiendo las bolas. Es como decirle que se vaya a contarle su historia a otro, porque vos no le comprás ni medio. Lo de Gardel le suma ese guiño tanguero, tipo: andá a buscar aplausos a otro lado.
Se le suelta a alguien cuando te viene con un cuento que no te tragás, algo exagerado o directamente chamuyo. Es como decirle: andá a venderle esa historia a otro, a mí no me jodas. Tiene ese toque porteño de tango y sarcasmo, y queda perfecto para cortar la charla sin discutir.
Se usa para mandar a alguien a quejarse a otro lado, como diciendo que sus lamentos no importan o que está exagerando al pedo. Es una forma medio burlona de cortar el drama ajeno y dejar claro que nadie le va a dar bola. Y hay que admitir que tiene una poesía tanguera bastante linda.
Se le dice a alguien cuando te viene con un cuento que no te tragás ni loco. Es como soltarle un “andá a chamuyar a otro” o “a mí no me vendés humo”. La gracia es que Gardel es intocable, así que si querés impresionar, andá a cantarle a él. Acá no cuela.
Se le suelta a alguien cuando ya te cansó con quejas, chamuyo o la misma historia de siempre. Es como decirle andá a molestar a otro, pero con guiño rioplatense y un toque de tango, porque Gardel es Gardel. Puede sonar gracioso o bastante cortante, según el tono y la cara que pongas.