Se usa cuando estás reventado, sin energía, como si te hubieran pasado por encima. Puede ser por chamba, por no dormir o por un día eterno en la calle. Es decir estoy hecho polvo, pero con sabor limeño. Suena bien dramático y, la verdad, a veces es la única forma de describirse.
"Causa, entre la chamba y el micro lleno, llegué a casa hecho lata. No me hablen, pásenme la cama y ya."