En Lima se dice cuando, sin planearlo mucho, se arma una fiesta o reunión que se pone bravaza. Empieza con dos chelas y música bajita y de pronto ya hay gente por todos lados, parlante a todo volumen y el vecino mirando feo. Es como decir que se prendió la noche de la nada, y bien.
"Íbamos a tomar tranqui y a las dos horas ya se había juntado un tonazo en el depa, con chelas, reggaetón y hasta el pata del quinto haciendo de DJ."