Se usa cuando alguien está confundido, paranoico o simplemente tiene tantas ideas en la cabeza que se le cruzan los cables.
Se dice cuando alguien anda confundido, despistado o como en piloto automático, sin pillar la onda. También vale para cuando te quedas pegado en una idea y no avanzas, como un disco rayado repitiendo lo mismo. Es bastante común oírlo en Santa Cruz cuando alguien está medio ido o colgado.
Se usa para decir que alguien está preocupado, rallando la paranoia, dándole mil vueltas a un tema y comiéndose la cabeza cosa mala. También puede ser que esté medio obsesionado con algo y no salga de ahí. Vamos, que tiene la mente hecha un lío y no consigue relajarse ni a tiros.
Se dice cuando alguien está comiéndose la cabeza, dándole mil vueltas a algo o preocupado de más. Es ese modo en el que no paras de pensar y te montas películas, aunque a veces no sea para tanto. Vale para estrés, celos, inseguridad o cualquier drama mental. Muy de calle y bien útil.