En Cuba bregar es fajarse con la vida, meterle ganas a algo aunque todo esté en contra. Es trabajar duro, resolver mil problemas y no rendirse aunque el calor, la cola y la guagua llena te quieran tumbar el ánimo. Es como decir que uno está en la lucha constante, y hay que admitir que la palabra tiene su tumbao.
En Puerto Rico, bregar es fajarte, meterle mano y resolver. Puede ser trabajar duro para lograr algo, pero también lidiar con un problema pesado, un revolú o una situación que te tiene dando vueltas. Es de esas palabras comodín que sirven pa' casi todo cuando la vida se pone intensa, y se usa a diario.
En Puerto Rico, bregar es fajarte, lidiar o resolver con algo que se te pone cuesta arriba. Puede ser trabajar duro, insistir con un problema o simplemente manejar una situación como puedas, aunque salga regular. Es de esas palabras comodín que sirven pa’ todo: desde el trabajo hasta el drama con la ex. Bien boricua.
En Lima, bregar es fajarse, batallar o insistir con algo hasta sacarlo adelante. Puede ser en la chamba, con un trámite eterno o con cualquier bronca del día a día. No va de comida en sí, aunque también puedes bregar para aguantar una resaca o un ceviche bravo. Es de esas palabras que suenan a esfuerzo real.
En Puerto Rico, bregar es lidiar con algo, resolver como se pueda o aguantar el trote del día a día. Puede ser desde bregar con un problema en el trabajo hasta bregar con un tapón eterno. No siempre es drama, a veces es simplemente echar pa’lante con paciencia y maña. Bien boricua y bien útil.
En Andalucía, bregar es pelearse con algo, lidiar y tirar pa’lante cuando la cosa se pone cuesta arriba. Puede ser currar duro, aguantar el chaparrón o apañártelas con un marrón, sin drama pero con coraje. No va de debatir por debatir, es más de batalla diaria. Y sí, suena a gente echá pa’lante.