Se dice cuando alguien está ahí por estar, ocupando espacio y aparentando que hace algo, pero en el fondo no aporta nada. Puede ser en el trabajo, en una reunión o hasta en un plan con panas. Es como decir que está de adorno, pero con malicia criolla. Y sí, se nota a kilómetros.
Se dice cuando vas a un lugar solo para sumar gente y que no se vea desangelado, aunque no tengas ganas de convivir ni pintes mucho ahí. Es estar de adorno, como relleno humano: llegas, saludas y te quedas en una esquina viendo el celular. Útil para quedar bien, pero qué flojera.