Se usa para decir que alguien se pasó tres pueblos, que está haciendo algo demasiado exagerado o ridículo y ya raya en lo absurdo. Tiene un tono burlón pero también cariñoso, como cuando uno se ríe del amigo que siempre se va al extremo. Es de esas frases que salen fácil cuando ves a alguien haciendo el show completo.
Se usa para decir que alguien se pasó tres pueblos, que exageró feo o se comportó de una forma muy pasada, ya sea por abusivo, imprudente o descarado. Es como decir que se le fue la mano y ya no da risa sino que raya en lo incómodo. Y sí, suena chistoso, pero cuando te lo dicen es por algo.