Se le dice a la persona que, aunque ya cenó y juró que estaba llenísima, siempre termina cayendo en la taquería, sobre todo de noche. Es ese antojo terco de taquitos a medianoche que aparece como por arte de magia. No es insulto, es diagnóstico callejero. Y sí, suele acabar en pastor con todo.
"No inventes, compa, otra vez andas de ratón de tacos. Cenaste hace rato y ya vas rumbo a la esquina por unos de pastor con todo y su agüita, bien quitado de la pena."