Se dice cuando alguien anda de ligón y se le pega a otra persona para coquetearle, sacarle plática y ver si cae. Es como intentar quedarte ahí, bien insistente, hasta que te hagan caso. Puede sonar medio chistoso o medio intenso, según el tono y la confianza con la banda.
Se usa cuando alguien anda coqueteando duro, tirando la onda sin descanso, como queriendo que la otra persona se le quede pegada. Es ese compa o morra que no suelta el ligue y está aferradísimo, casi casi como chicle en la suela del zapato. A veces suena medio castroso, pero también tiene su gracia cuando se cuenta entre amigos.