Se dice cuando alguien anda demasiado bien vestido, impecable y con una pinta tan fina que parece modelo recién bajado de la pasarela. Va tan afilado que, en broma, hasta “corta el viento” al pasar. Es un piropo con talla, bien del norte, para el que se arregló con ganas.
"Ya po, compadre, hoy andai que cortai el viento con esa chaqueta. Te juro que no sé si llevarte al carrete o pedirte una foto pa’ la revista."