Se dice cuando sales de fiesta en modo desatado, con ganas de jaleo y cero vergüenza. Vas a tu bola, te ríes de todo y te da igual el qué dirán. Es como ir en plan verbena, con alegría exagerada y un puntito de ridículo simpático. Ideal para noches largas, conciertos y cualquier plan donde acabas cantando a grito pelado.
"Fuimos a las fiestas del pueblo y acabamos en la orquesta dando palmas, cantando y haciendo el payaso. Íbamos de pandereta y ni nos enteramos de la hora."