Se le dice al que se cree sabelotodo y se manda unas historias larguísimas, pero al final se pisa solito y queda como cuentero. Es el típico que promete el oro y el moro, mete nombres, fechas y detalles, y cuando le preguntás bien, se le cae todo el castillo. Da risa, pero cansa.
"Ahí viene el Señor de la huangana otra vez, juraba que traía dólares y contactos, y al final cayó sin un peso y con charque pa’ disimular."