Se le dice a alguien que es bien metiche y chismoso, el típico que para la oreja en todo y se entera de lo ajeno aunque nadie lo haya invitado. Anda pescando conversaciones, escuchando detrás de la puerta y después lo riega como si fuera noticia. En Santa Cruz es un clásico para bajarle el humo al sapo.
"¡Ya pues, Juan! Dejá de ser un oreja, dejá de parar la oreja en la reunión y ponete a laburar, que después andás contando todo en el recreo."