Jalarse
En Barranquilla, jalarse es ponerse dramático de más por una bobada. Es reaccionar como si te hubieran anunciado el fin del mundo, con show, quejadera y hasta lágrimas si hace falta. Se usa para vacilar a quien exagera todo y arma novela por cualquier cosa. Y sí, a veces da risa verlo desde afuera.
Pelúa
En Barranquilla se dice pelúa para algo que está difícil, pesado o que se ve bravo de manejar. Puede ser una situación, una tarea o hasta un plan que pinta complicado. No es tanto de comida, aunque si el almuerzo quedó raro y retador, también te pueden soltar un pelúa con toda la seriedad del mundo.
Echarse el coliseo
Se dice cuando te vas de una fiesta a tiempo, antes de que el guaro te delate y termines haciendo el oso. Es una retirada estratégica, con dignidad, como quien se esfuma sin despedirse mucho para que nadie note el nivel de borrachera. En Barranquilla suena a plan inteligente, no a cobardía.
Mandar chancletazo
Expresión costeña para cuando alguien, casi siempre la mamá o la abuela, te lanza la chancleta como advertencia o castigo por estar de necio. No siempre te pega, pero el mensaje llega clarito: bájale al volumen, deja la joda o compórtate ya. Es disciplina casera con puntería legendaria, y sí, da risa hasta que te toca.
Más maduro que una guayaba
Dicho bien costeño para vacilar a alguien que se las da de adulto y responsable, pero en el fondo sigue siendo un pelao. Se usa cuando alguien se cree muy maduro por una bobada o por hacer algo por primera vez. Es sarcasmo puro, de esos que te bajan el ego rapidito.