En Buenos Aires se usa para decir que algo está complicado, áspero o difícil de manejar. Puede ser un día, una situación o una persona que viene brava. Es como decir que la cosa está pesada y te la va a hacer sudar. No es que haya sorpresas lindas, más bien quilombo y estrés del bueno.

"Hoy estuvo re pelúa la jornada: se cortó el WiFi, el bondi no venía más y en la reunión me tiraron una pregunta y quedé pagando mal."

En Valencia se dice pelúa para hablar de un peinado exagerado, con laca a saco y volumen de más, de esos que parecen una escultura. Suele salir en bodas, fallas o graduaciones, cuando alguien va más tieso que un palo. La gracia es que no se mueve ni con aire del puerto. Puro look de videoclip.

"A la boda cayó con una pelúa que parecía de los 80, toda dura de laca. Le pegó el aire en la Malvarrosa y ni un pelo se le movió, ché."

En Barranquilla se dice pelúa para algo que está difícil, pesado o que se ve bravo de manejar. Puede ser una situación, una tarea o hasta un plan que pinta complicado. No es tanto de comida, aunque si el almuerzo quedó raro y retador, también te pueden soltar un pelúa con toda la seriedad del mundo.

"Oye, esa vuelta de hacer el trabajo, ir al estadio y todavía pasar por donde tu mamá está pelúa. Y pa rematar, te metiste arroz con mango en el almuerzo."

En Caracas se usa para decir que algo está difícil, complicado o que la cosa se puso fea. Puede ser un problema, una situación o hasta una tarea que te tiene sudando frío. Es como decir que está rudo, que no hay manera fácil de salir. Y sí, suena a que el asunto tiene pelos y pincha.

"Chamo, la vaina con mi carro está pelúa: prende cuando le da la gana, suena raro y el mecánico me vio y dijo que mejor me fuera en metro."

En Barcelona se usa para hablar de una resaca potente, de esas que te dejan hecho polvo al día siguiente. No es solo dolor de cabeza, es el pack completo: boca seca, cuerpo lento y cero ganas de existir. A veces se dice también cuando la noche se te fue de las manos. Y sí, tiene su puntito dramático.

"Ayer nos liamos en la playa y hoy llevo una pelúa que no puedo ni mirar el móvil, dame agua, un bikini y que alguien apague el sol, por favor."

En Sevilla, decir que algo está pelúo o que es una pelúa suele ir por el lado de lo complicado, lo chungo o lo que trae lío. También se usa para una situación tensa o un marrón que no apetece ni tocar. No es jerga de cocina como tal, es más de calle. Y suena a aviso: cuidado, que esto viene con curvas.

"Nos metimos en el centro en coche un sábado y fue una pelúa: obras, multas y mi primo diciendo que él conoce un atajo. Spoiler: no lo conocía."

En el ambiente del car audio en México, una pelúa es cuando le suben y ajustan el sonido del carro al límite para que truene durísimo sin reventar nada. Es dejar las bocinas bien finas, con el bajo retumbando y el barrio enterándose sí o sí. No es solo volumen, también es maña y orgullo de compas.

"Mi compa le metió una pelúa al carro y ahora el bajo te masajea el pecho, pero ni un fusible se le fue, puro ajuste fino y desmadre."

En Venezuela, pelúa significa que algo estuvo duro, intenso o complicado, a veces hasta peligroso. Se usa para una situación, una pelea, un trabajo o una rumba que se puso heavy y te dejó sudando frío. No es solo que estuvo buena, es que estuvo fuerte de verdad. Y sí, tiene su encanto.

"Chamo, esa rumba se puso pelúa, llegó la policía, se fue la luz y igual terminamos comiendo arepas en la esquina a las seis."

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