Se dice cuando alguien deja algo vuelto nada: desordenado, roto o hecho un desastre total. Vale para un cuarto, un plan, una relación o hasta el orgullo después de una pelea. Es como decir que lo dejaron en pedacitos, sin arreglo a la vista. Muy de hablarlo sin filtro, con dramatismo sabroso.
"Parce, yo solo me fui un ratico y cuando volví ya habían dejado la sala hecha trizas: botellas por el piso, música a todo taco y el sofá pidiendo auxilio."