Se dice cuando alguien queda picado, resentido o con la espinita clavada por algo que le hicieron, y no lo suelta ni a palos. Va con esa rabia guardada, mirando de reojo y esperando el momento de devolverte la mano. Muy chilena, bien de pica eterna, aunque sea por una tontera.
"Ojo con el Jano, anda con la sangre en el ojo desde que le volaste la raja en el FIFA y ahora te mira como si te fuera a cobrar la cuenta."