En Andalucía se usa para llamar de forma medio cariñosa a alguien que está empanado, en su mundo, que no se entera de nada aunque se lo grites al oído. No es un insulto heavy, es más bien una colleja verbal con cariño. Viene de imaginar al pececillo ahí, dando vueltas sin rumbo en la pecera, tan pancho.
Se usa de forma cariñosa para hablar de alguien inocente, medio despistado o que se cree todo lo que le dicen. Es como decir que va por la vida nadando tranquilo sin ver los tiburones alrededor. A veces da ternura, a veces dan ganas de darle un sacudón, pero igual se le quiere.