En Sucre, una parranda es una fiesta bien prendida, de esas que arrancan con música y trago y se alargan sin pedir permiso. Puede ser con tambor, vallenato o lo que haya, pero la idea es la misma: bailar, vacilar y amanecer si toca. Descansar aquí es rumbear, y punto.
En Venezuela, una parranda es una fiesta con música, trago y gente con ganas de echar broma hasta que amanezca. Puede ser desde un rumbón improvisado en una casa hasta una salida con la banda sonando duro. La idea es parrandear, olvidarte del estrés y dejar que el cuerpo mande. Y sí, suele terminar en cuentos.
En el Caribe colombiano una parranda es un fiestón con música a todo volumen, ron, comida y gente echando cuento hasta que amanece. Puede ser en la casa de alguien, en la terraza o en cualquier esquina donde haya un picó sonando. Es de esas fiestas que empiezan tranquilas y terminan con todo el barrio metido.
En Falcón una parranda es un rumbón brutal, de esos que arrancan con cuatro birras y terminan con medio barrio cantando gaitas o vallenato a grito pelao. Es fiesta larga, desordenada, con baile, chisme, sancocho de madrugada y gente durmiéndose donde caiga. Básicamente, una celebración que se va de las manos, pero sabroso.