Es hablar mucho y bonito para convencer, seducir o zafar, aunque estés tirando fruta a dos manos. Puede ser chamuyo romántico en el boliche, chamuyo para venderte algo o chamuyo para safar cuando metiste la pata. No siempre es mala onda, pero suele tener ese toque de verso que da risa.
En Uruguay se usa para hablarle a alguien con labia, tirando verso y tratando de caerle bien, muchas veces para levantar. No siempre es mentir, más bien es adornar la historia, venderte un poquito y hacerte el canchero. Puede ser chamuyo romántico o puro humo para zafar. Y sí, a veces funciona.
En Argentina, chamuyar es hablar mucho para convencer, seducir o zafar, tirando verso y adornando la historia más de la cuenta. Puede ser chamuyo romántico, chamuyo para venderte algo o chamuyo de bar con los amigos. En Corrientes se escucha igual, bien de mate y río. Y sí, a veces es puro humo, pero entretiene.
Chamuyar es el arte sagrado de hablar bonito para convencer a alguien, ya sea para levantar, zafar de un problema o venderte como si fueras lo mejor del barrio. No siempre es mentira, pero siempre tiene un toque de verso y caradurez. En Buenos Aires es casi deporte nacional, y hay gente que vive a puro chamuyo, con bastante estilo, hay que admitirlo.
En Chaco y en buena parte de Argentina, chamuyar es tirar labia: hablar lindo, mucho y rápido para convencer, levantar o zafar de una situación, aunque no haya tanta sustancia detrás. No siempre es mentir, a veces es puro verso con carisma. Si alguien chamuyero te agarra distraído, te vende hasta un paraguas en el desierto.
En Uruguay se usa para hablar de conversar con mucha labia, tirando a verso, ya sea para seducir, convencer o simplemente vender humo con estilo. Puede ser desde un ligoteo suave hasta chamuyo barato que no se cree nadie, pero igual entretiene. Es como hablar mucho, con picardía y encanto, aunque a veces no haya nada muy real detrás.
En Argentina, chamuyar es hablar con mucha labia para convencer, vender humo o tirar onda, a veces sin decir nada concreto. Puede ser chamuyo de chamán, de vendedor o de levante, pero siempre con verso y carita de yo no fui. Si te dicen que están chamuyando, ojo: capaz te están endulzando el oído.
En Argentina, chamuyar es hablar con labia para convencer, tirar onda o zafar, a veces con verso y un poquito de humo. Puede ser encarar a alguien, venderte una idea o simplemente meter charla para que no haya silencio. No siempre es mentira, pero suele venir con picardía. Y sí, hay chamuyo que es arte.
En Argentina se usa para hablar de alguien que te habla y te habla con labia, tirando verso para convencerte de algo, muchas veces sin ser del todo sincero. Puede ser para levantar a alguien, para venderte cualquier cosa o para zafar de una situación. Es como arte callejero de la palabra, a veces brillante y a veces puro humo.
En Argentina, chamuyar es hablar con mucha labia para convencer, endulzarle el oído a alguien o zafar de una situación. Se usa mucho para el levante, pero también para vender humo, tirar verso o meter una excusa con cara de piedra. Si alguien chamuyando te gana, ojo, porque capaz te la re creyó.