Se usa como diminutivo cariñoso de recuerdo, para hablar de una memoria chiquita pero bien potente que te pega en el corazón. Puede ser un olor, una canción, una comida o cualquier detalle que te devuelva a un momento bacano. Suena tierno y nostálgico, de esos que te sacan una sonrisita sin avisar.
"Parce, pasé por la esquina del colegio y me dio un recordito de cuando nos volábamos clase pa' ir por raspao con los panas. Qué vaina tan buena."